domingo, 11 de julho de 2010

Los ojos de Macedonio


No toda la vigilia es la de los ojos abiertos. La sentencia concentra el desvío, algo como un engaño, al borde de la incompreensión. De ahí su atracción. Un cuaderno disperso, en que los momentos se siguen y se comunican contínuamente por el estado de una vigilia dormida o un sueño despierto. Macedonio no componía sus libros, arrastraba sus cuadernos. Vivía tan intensamente la escritura que no podía encerrarla en su casilla de tapas y orejas. Vivir la literatura que ya no existe. No existe literatura en su pobre pieza de pensión. No existe Libro en la precaria noche iluminada parcamente para que Fernández no hiera los ojos. Los ojos abiertos de Macedonio, su vigilia condenada a los laberintos de una obra de pura doctrina. "Ensueños entre párpados recogidos". Los vivías vos? Entre la soledad de las sábanas, el ensueño despierta la visión de la Mística. La vigilia despierta. "A cosas de nuestra alma vigilia llama sueños".
Este cuaderno nace bajo el signo Macedonio, aunque trate de cosas diversas. Nace de la imposibilidad de organización coherente, de los poderes de la Pasión y de las experiencias del mundo horizontal. "Sin fantasía es mucho el Dolor. Se hace, más de lo que es, fantástico".